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El Ringana DEA no funciona

by Nina Benito 21/07/2025
Por qué el Ringana DEA no funciona…
De joven era una mujer de curvas tomar.
Eran los 90 y el reinado de Kate Moss tenía la sombra muy alargada.
Empecé casi todas las dietas que existían para perder peso, para ser como Kate, para encajar en esas imágenes de las revistas que devoraba sintiéndome inadecuada: y entre ellas mucho tabaco que me quitara el hambre y mucha barrita Biomanán.
Por eso, cuando empecé en Ringana hubo dos productos a los que le dije ‘esto no lo voy a probar’.
Y así fue durante mucho tiempo.
Uno de ellos es el d-Eat, un sustitutivo de una comida con todos los macro y micro nutrientes necesarios, y el otro el Ringana DEA, una botellita que se mezcla con agua y se bebe durante la mañana para drenar y detoxificar.
Esos dos productos no iban conmigo.
No iban con el tipo de vida que quería mostrar y promocionar.
Pero, de nuevo, los árboles no me dejaban ver el bosque.
Ay, los árboles cómo crecen fuertes y frondosos y a veces nos impiden ver el conjunto…
Hasta que unas compañeras han compartido este producto desde una mirada hermosa del cuerpo cómo les ha funcionado a ellas y se ha multiplicado por 50 la demanda de este producto hasta quedarnos sin stock, y las redes se han llenado de mujeres que no lograban reducir el volumen deseado, que no dejaban de tener antojos por el dulce, que no encontraban esa ayuda que les diera empuje para, más allá de una talla, luchar por un cuerpo saludable y desinflamado.
Y me di cuenta de que mi mirada sobre este tipo de productos nacía de ese lugar oscuro donde aún, muchos años después, vivía Kate Moss.
De ese lugar donde todo se hace desde el odio hacia tu cuerpo y no desde el amor.
Y lo cierto es que tras la quimio, la operación y la radioterapia mi cuerpo estaba altamente intoxicado. Las uñas de mis pies estaban negras, mis venas habían desaparecido, mi piel estaba fina como el papel de seda y notaba como mi cuerpo me pedía un reseteo.
Decidí probar el DEA, que te ayuda a drenar, a desintoxicarte, a mantener la piel bella y a promover la creación de colágeno y elastina endógeno gracias a la vitamina C de altísima calidad que lleva (la más biodisponible y cara como es la del escaramujo y del hibisco). Además lleva fibra fermentada y dos activos que promueven la quema de grasas (nuestros almacenes tóxicos) sin alterarnos: el café verde y la yerba mate que, además, nos ayudan a reponernos del cansancio.
Y me flipó.
Porque lo hice desde el amor más intenso y el mayor agradecimiento que se puede tener a un cuerpo tras volver de una guerra.
El problema es que el Ringana DEA no funciona.
O no por sí solo.
Si a este increíble producto no le unes una dieta saludable, una gestión adecuada de las emociones, un sagrado descanso y un ejercicio bondadoso, nada de lo que te tomes te hará efecto.
Puedes ahorrarte lo que vale este tratamiento.
Pero si lo que quieres es desinflamarte, eliminar tus ansias de dulce, preparar tu cuerpo para este verano y estar más deshinchada y cómoda, si quieres detoxificar tu organismo y si a esto le sumas un estilo de vida saludable, entonces sí.
Entonces es oro molido.
Pero vayamos un poco más allá.
Más allá de la gordofobia, más allá de las redes, de las niñas con talla 34, de las modelos de la pasarela, de la operación biquini.
Mira más allá y verás que hay mujeres como yo que se sienten incómodas con sus volúmenes y desean verse más esbeltas en el espejo.
Y no se trata de los cánones de belleza ni de los tentáculos del patriarcado.
Es algo más profundo, más hondo, más intenso.
No hablamos de recuperar la figura de la adolescencia ni de ser modelos de pasarela, hablamos de cómo cuando el tiempo pasa se nos desdibuja la imagen que teníamos de nosotras mismas, y nos resignamos a un cuerpo más redondo, menos ágil, a ir subiendo de talla cada vez más, a mirarnos al espejo y no reconocernos, a sentir que no podemos hacer nada por recuperar aquella persona que fuimos.
Es una mirada más profunda que nos habla del tiempo que pasa, de cómo nos adaptamos a un molde hasta que nos perdemos y sentimos que no podemos reencontrarnos.
Afecta a todas las capas de una mujer, pero se manifiesta en la más externa.
A veces siento (como opinión personal) que se habla de la pérdida de peso a la ligera.
Y se nos trata a las mujeres como meras víctimas de un mundo en el que impera la talla 34.
Se infantiliza nuestras decisiones.
Se nos convierte en las víctimas eternas de un patriarcado y de una mirada masculina, como si otras mujeres tuvieran que venir al rescate y decirme cómo me tengo que sentir en mi piel, y desautorizar mi sentimiento si quiero adelgazar o me siento mejor en una talla 38 que en una 42.
Quizá detrás del deseo de perder unos quilos de más puede haber dolor, resistencias y esa sensación de vértigo al ver que han pasado los años y no sabes qué has hecho con tu vida.
Cómo se fueron décadas en un chasquido de dedos y se quedó esa señora del espejo contigo.
Quizá sea absurdo, pero a mí recuperar mi figura, volver a hacer low carb, empezar a hacer ejercicio a diario y sentir que mi cuerpo es mi templo sagrado al que AMO y quiero cuidar con esmero manteniéndolo joven y bello me ha cambiado la vida.
Eso sí, el trabajo del amor propio no viene en la caja del Ringana DEA, pero empezar a ver resultados es como tirar la primera ficha del dominó y provoca acciones en cadena para recuperar a la mujer que late dentro de nuestro cuerpo.
Sea cual sea su talla.
Si quieres unirte a miles de mujeres que ya forman parte de este movimiento DEA, aquí tienes el link del Ringana DEA para comprar el tratamiento.
Son dos cajas.
Una no.
Dos.
Con una tiramos el dinero por la ventana.
Y no estamos para tirar.
Si no has comprado nunca en Ringana, usa el código NINABENITO y llévate el Pack de 2 con 20 euros de descuento.
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Si te vienes arriba este verano, vas a necesitar esto

by Nina Benito 12/07/2025

Llega el verano y nos deshinibimos. Soltamos las ataduras que nos mantienen constreñidos frente a un jefe, unos clientes, unos parientes… Dejamos las ropa formal, nos lanzamos en manos de Morfeo de forma recurrente, nos saltamos todas las dietas y nos venimos arriba haciendo cosas que, normalmente, no hacemos.

¿Playa, paella, pádel y tardeo? ¡Hecho!

¿Caminatas mortales bajo un sol de justicia y baño en la poza esa de Instagram? ¡Hecho!

¿Partido adultos contra adolescentes? ¡A que no hay huevos!

Y así nos va.

¿En qué momento te diste cuenta de que no eras eterno? ¿A los 30? ¿A los 40?

Llega ese momento en la vida en la que tienes resaca por la mañana y no has tomado una gota de alcohol el día de antes. Te crujen las rodillas al agacharte y no has hecho nada especial para ello. La vida te pesa, pero no te sobran kilos. O te sobran y antes los perdías en un suspiro y ahora te cuesta un mundo. Es realmente frustrante.

Desesperante.

Agobiante.

Y miras fotos de hace unos pocos años, un suspiro casi, y no te reconoces. Eras una diosa del Olimpo, un Dios del Valhalla.

Ahora en el espejo ves a tus progenitores.

Llámale edad.

Una bendición si se mira la alternativa. Una guerra si no aceptas lo que ves en el espejo.

Porque ante esto solo podemos hacer dos cosas: luchar contra nuestro cuerpo y seguir metiéndole caña o abrazar que ya no es el que era (y gracias) y darle amor del bueno.

Hoy te cuento cómo puedes sacar el mayor partido de tu cuerpo gracias a estos suplementos naturales y empezaré por dos productos que a mí me salvan el día que respondo ¿que no hay ovarios?… Porque el cuerpo ya no es el que era, pero el alma sigue intacta…

La salvación del duro verano

El primero de todos los productos que te quiero hablar son las CAPS Push. Como su nombre indica son unas cápsulas que te dan un push a la hora de entrenar.

Es punto que te falta siempre para esa última repetición, para esa última tanda.

Pero no solo vale para quienes entrenan duro. También para quienes entrenamos más flojo. Para quienes el día a día nos supone un reto difícil de llevar a cabo, para quienes las vacaciones son un elemento de estrés porque queremos llegar a todo, queremos exprimir el tiempo y, en no pocas ocasiones, le exigimos cosas a nuestro cuerpo que no es que sean del otro mundo, sino que nuestro nivel de exigencia los once meses restantes, está muy por debajo.

Pero llegan las vacaciones y creemos que seguimos en el Olimpo.

Las Push te ayudan a recuperar, casi rozar, el cielo de los Dioses. Te dan un empujón, una energía extra para esos momentos, esos días, esas horas en las que todos los gatos son pardos y necesitas retirarte, pero no no quieres. Tu cuerpo te invita a descansar y tu corazón te pide más. Más verde, más mar, más pelota, más juegos, más camino, más baile, más risas, más presencia.

Llevas todo el año frente al ordenador y ahora en un mes te sacias de carreteras, helados, maletas, ampollas y bikinis.

Y está bien. Molaría poderlo hacer cuando quisieras, no cuando otros lo decidieran. Pero está bien.

Yo me tomo tres push cuando quiero llegar a más. Cuando me pilla el día loco en el que digo a todo que sí. Cuando tiro la casa por la ventana y mi jornada no laboral se prolonga 16 horas. Cuando no permito que mis condiciones autoinmunes se impongan a mis deseos. Cuando quiero que mi cuerpo resista un poco más, un paso más, un baile más.

No es para hacer una maratón. Es para volver a rozar el cielo. Para recordar de dónde vengo.

Si quieres algo más, aquí tienes las CAPS Push.

Si más que muscular, tu problema es de circulación y tienes piernas cansadas, el Light Legs es una maravilla.

Reconozco que de todos los productos de Rignana es el último al que le he prestado atención. Hay tantos que no le veía su lugar en mi rutina, porque no es un cosmético, pero tampoco es un suplemento. Es un murciélago. En tierra de nadie.

Pues no.

Es un murciélago en tierra de todos. Por vía externa refresca la piel, relaja las piernas, hidrata y nos ayuda a aguantar el verano. Ideal para después de una caminata, para quienes trabajan de pie, para quienes tienen varices o mala circulación, ya que sus ingredientes ayudan a activar la microciculación.

Gracias a su contenido en magnesio, que se absorbe por la piel de forma increíble, nos ayuda a evitar rampas y otros malestares asociados al déficit de este vital mineral.

Light Legs es mucho más que un spray para aliviar las piernas pesadas, es una bendición para la circulación y tan increíble que puede ser usado durante el embarazo y la lactancia.

A veces no te pesa la vida, a veces lo que te faltan son productos que te aligeren para poder con todo.

Light Legs para un verano de lujo, aquí.

Y por último te hablo de otro producto que a mí me encanta de Ringana, que es el CHI. Es como tomarte un café pero sin subidón, sin picos, sin palpitaciones, sin insomnio.

Después de comer no puedo tomar café porque suelo tener insomnio recurrente y el café me deja hasta altas horas de la noche despierta. Así que normalmente lo tomo descafeinado. Pero hay veces, sobre todo si como hidratos de forma excepcional, que me entra un sopor enorme. Y casi siempre coincide el tomar hidratos con comidas fuera de casa o en comidas familiares, por lo que una siesta no es viable.

Y me apago.

Y me entra mala leche.

Porque quiero estar en la conversación, pero mi mente solo piensa en una cama.

Es exasperante.

Y si estamos fuera de casa, aún es peor.

Por eso siempre llevo encima un CHI. Porque me permite tener ese puntito que necesito para no venirme abajo en la sobremesa, pero no me da palpitaciones ni me quita el sueño.

Y está deliciosamente bueno.

Tanto que creo que soy adicta.

Su sabor está muy concentrado, dulce y picante al mismo tiempo gracias al jengibre. Lo tomo a sorbitos durante un buen rato, aunque lo puedes tomar en infusión en invierno y con agua con gas en verano o, incluso, hacerte un sorbete con él.

Es una golosina muy funcional, la verdad.

Si te pasa como a mí que no toleras bien el café pero después de comer o a lo largo del día necesitas un puntito, CHI es lo que te pide el cuerpo.

Y con estos tres productos el verano se estira como un chicle. Porque puedo disfrutar más sin pensar tanto en mi condición física, en mis 48, en mi fibromialgia, en mi hipotiroidismo, en todo aquello que me aleja, a pasos agigantados, de quien quiero ser.

Y verme con energía, con fuerza, es algo que hacía mucho no sentía. Y claro, no viene dado por los suplementos únicamente, sino por una nueva forma de mirarme, de verme, de anteponerme, de retarme, de entrenar, de dejar de quejarme, de mirarme al espejo y abrazarme, de querer dar lo mejor de mí, de volver a sentirme como cuando era una eterna Diosa del Olimpo griego.

Recuerda que si no eres clienta de Rignana aún, puedes llevarte estos productos con 20 euros de descuento a partir de 70 euros de compra con el código NINABENITO20.

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