¿Y si pudieras mirar tu casa con total tranquilidad?
AUDITORÍA INTEGRAL DEL HOGAR
Hay cosas en tu casa que merece la pena cambiar.
Otras que no.
Y saber la diferencia es precisamente mi trabajo.
Llevas años oyendo hablar de tóxicos, disruptores endocrinos, PFAS, plásticos, perfumes, conservantes, contaminantes… Una lista que parece no tener final.
Y llega un momento en que una ya no sabe si está cocinando con una sartén o cometiendo un delito medioambiental.
Mi trabajo no consiste en que tengas miedo de todo lo que hay en tu casa.
Más bien al contrario, consiste en mirar tu casa contigo y poner un poco de orden en todo ese ruido.
Consiste en darte PAZ.
¿CÓMO LO HAGO?
Nos conectamos por Zoom y hacemos una auditoría de tu hogar.
Vamos habitación por habitación y reviso contigo aquello con lo que convives y utilizas habitualmente: cosmética, productos de higiene, limpieza, lavandería, menaje, sartenes, ollas, recipientes para alimentos, textiles, pequeños electrodomésticos, productos perfumados, determinados muebles y otros materiales que puedan ser relevantes.
También revisamos determinados hábitos cotidianos relacionados con la exposición.
Y no me limito a señalar problemas.
Lo importante viene después: decidir qué merece la pena cambiar, qué puede esperar y qué puedes seguir utilizando tranquilamente.
Porque no todo merece la misma atención.
Y CON LA COSMÉTICA, NOS PONEMOS SERIOS
Aquí hay una diferencia importante.
La cosmética es uno de mis campos de especialización, así que no voy a darte la típica lista de 10 ingredientes que debes evitar.
Voy a mirar tu piel, tus necesidades, tus hábitos y lo que estás utilizando para construir una rutina cosmética realmente tuya.
Qué necesitas.
Qué te sobra.
Qué merece la pena cambiar.
Qué puedes acabar.
Y qué alternativas encajan contigo y con tu familia, por precio, por textura, por gustos y necesidades.
Porque una recomendación maravillosa que no te puedes permitir o que jamás utilizarías sirve exactamente para nada.
TODO ESTO ESTÁ INCLUIDO
— Auditoría de las diferentes estancias del hogar.
— Productos de limpieza y lavandería.
— Menaje, sartenes, ollas y utensilios de cocina.
— Recipientes y materiales utilizados para almacenar alimentos.
— Cosmética y productos de higiene.
— Textiles y elementos relacionados con el descanso.
— Ambientadores, velas y productos perfumados.
— Determinados pequeños electrodomésticos y materiales del hogar.
— Mobiliario, cuando sea relevante.
— Hábitos relacionados con la exposición cotidiana.
— Priorización de los cambios: qué cambiar primero, qué puede esperar y qué puedes mantener.
— Alternativas de productos y materiales según tus necesidades, presupuesto y preferencias.
— Rutina cosmética personalizada.
— Recomendaciones adaptadas a los diferentes miembros de la familia cuando sea necesario.
Y ESTO ES IGUAL DE IMPORTANTE: LO QUE NO VOY A HACER
No voy a decirte que todo lo que tienes en casa es tóxico.
No voy a mandarte tirar veinte cosas para que compres otras veinte.
No voy a darte una lista universal de productos que supuestamente sirven para todo el mundo.
Y no voy a intentar que vivas en una burbuja.
Porque el objetivo no es conseguir una casa perfecta.
Es conseguir una casa en la que vivas tranquila.
¿CUÁNTO TIEMPO NECESITO?
La auditoría la hacemos mediante una sesión individual por Zoom.
Después de la sesión, preparo y organizo todas las recomendaciones y prioridades.
Recibirás el resultado de la auditoría en un plazo máximo de 15 días.
Porque detrás de cada casa hay productos diferentes, materiales diferentes, personas diferentes y necesidades diferentes.
Y yo no trabajo con respuestas copiadas y pegadas.
¿PARA QUIÉN ES?
Para ti si quieres reducir exposiciones innecesarias pero no sabes por dónde empezar.
Si has leído tantas cosas sobre tóxicos que ya no sabes qué creer.
Si quieres revisar tu casa de verdad y no solo cambiar el detergente.
Si quieres hacerlo sin obsesionarte y sin gastar una fortuna.
O si simplemente quieres que alguien con experiencia mire todo ese caos contigo y te diga:
“Esto sí.”
“Esto no hace falta.”
“Esto lo cambiaría.”
“Y esto, ni te preocupes.”
Una revisión profunda de tu casa, tus productos y tus hábitos para que dejes de ir a ciegas.
Porque reducir tóxicos no consiste en tener miedo de todo.
Consiste en saber qué merece realmente la pena cambiar.
Y eso es exactamente lo que vamos a hacer.